Este siglo comenzó, en materias de humor cinematográfico, literalmente con la primera entrega de “Scary Movie” y su desparpajo de burlarse de las películas de terror slasher con jóvenes perseguidos por asesinos encapuchados armados con cuchillos. La propuesta era simple y directa: cambiar los sustos por las risas, llegando al extremo del absurdo en la mayoría de los momentos. La repercusión llevó al filme original a la categoría de producción de culto, con escenas que están grabadas en el imaginario popular y que trascendieron generaciones. Por eso, hubo gags que pasaron del celuloide físico al meme virtual sin perder efectividad, con el agregado de la renovación etaria en todo este tiempo.

Con la sexta entrega de la saga (la inmediata anterior fue en 2013) se mantiene el mismo espíritu, impulsado al límite de lo aceptable para evitar la tentación de la repetición extrema. Es que sólo se elude esa trampa por arriba, aunque eso genere el constante riesgo de pasarse de rosca y caer en la mera grosería antes que en el peligroso humor escatológico.

Los Wayans

La trama es tan lineal como previsible: sigue a Cindy Campbell y sus amigos Ray Wilkins y los hermanos Shorty y Brenda Meeks, que vuelven a reunirse cuando reaparece el mismo criminal de rostro oculto de la primera entrega. Detrás de la parodia está la dirección de Michael Tiddes sobre un guión escrito por Marlon Wayans, Shawn Wayans (ambos están nuevamente en pantalla), Keenen Ivory Wayans, Craig Wayans y Rick Álvarez. Es la primera vez que la familia Wayans se involucra en la realización en 25 años, luego de su ruptura con este producto tras el lanzamiento de “Scary Movie 2” por diferencias creativas insuperables con los productores. No es casual que la publicidad rece: “Nada es sagrado. Ningún cliché perdura. Se traspasan todos los límites. Los Wayans han vuelto para acabar con la cultura de la cancelación”.

No son los únicos que vuelven: también lo hacen históricos como Anna Faris, Regina Hall, Cheri Oteri, Chris Elliott, Dave Sheridan, Lochlyn Munro, Jon Abrahams y Anthony Anderson. Pero, sobre todo, regresa el espíritu de bromas directas y personajes que siempre están al borde de la muerte. Ahora, al caos de ser perseguidos por los homicidas se suman monstruos y criaturas sobrenaturales, siempre a la pesca de torpes protagonistas bienintencionados. La parodia se actualiza de la mano de tener como objetivo a películas contemporáneas, como “Get Out” (“Huye”, de Jordan Peele) o la reciente “Backrooms” (aún en cartel, lo que hace que el original y su burla convivan en la grilla), y no referirse sólo a clásicos de un pasado común.